1941 Japón. El camino a la infamia, Pearl Harbor

Hotta, Eri

Año de publicación: España 2015, México 2011

Galaxia Gutenberg. 400 págs.

Para los amantes de la historia el ataque japonés a Pearl Harbor es uno de los acontecimientos más apasionantes, desconcertantes y controvertidos  del siglo XX. Eri Hotta nos da la visión desde el punto de vista de los agresores y derrotados en el conflicto. Algo que en Historia es muy llamativo porque casi siempre y más en referencia a los episodios bélicos las opiniones y los testimonios los tenemos desde el punto de vista de los vencedores.

Eri Hotta historiadora japonesa pero con formación en universidades norteamericanas, nos relata la historia de ese ataque, con los detalles más pequeños de las múltiples reuniones que los políticos y militares de Japón llevaron a cabo durante los meses anteriores al ataque. Y explica con mucho detalle como fue la toma de decisiones en todos esos comités, algunas veces con la aquiescencia, indiferencia o dejadez del trono imperial o de los funcionarios de Palacio. O incluso con el pasotismo en momentos decisivos del mismo Primer Ministro Japonés.

Con gran maestría la autora nos cuenta que no solo el militarismo exacerbado del Ejército y de la Armada sino la belicosidad de muchos funcionarios llevaron a tomar una decisión tan destructiva para Japón como resultó la agresión a Hawai.  ¿Cómo es posible que a pesar de la oposición de muchos altos cargos a la guerra, del conocimiento de la desproporción industrial y sobre todo en recursos materiales (petróleo y carbón y minerales) entre los 2 países, el gobierno japonés tomara tan funesta decisión?

Es un libro interesante, ya que Hotta cuando narra las más altas reuniones, nos cuenta como la ambigüedad del mismo lenguaje japonés intervino para que las reuniones de toma de decisiones resultaran confusas y los mismos informes militares y geoestratégicos equívocos y enmarañados con formalismos. Incluyendo la mentalidad japonesa que considera llevar la contraria como una falta de educación y mucho más si es a un superior militar o al mismo emperador. La negativa o la no creencia en el cumplimiento de los objetivos en los planes militares se consideraban deslealtad o simplemente incapacidad y un insulto al alma de Japón y a su pueblo. La misma organización en comités de funcionarios en diferentes escalas que iban asumiendo su elaboración desde abajo hasta arriba, consensuaba de manera formal ( y muy extraño de entender en la mentalidad occidental) que un informe negativo en cuanto al éxito de los objetivos militares podría considerarse alta traición.  La mera duda en la política imperial militarista podría considerarse alta traición. La mínima objeción era considera como señal de torpeza o indignidad.

Eri Hotta también nos cuenta como todas esas decisiones se tomaron de espaldas al pueblo japonés que  hastiado de la guerra con China era deseoso de paz. Pese a que  el ambiente antinorteamericano en el verano de 1941 iba in crescendo , a pie de calle nadie creía en una guerra total y de tan funestas consecuencias con la potencia yankee.

El punto de vista de los derrotados,  de que la guerra podría haber sido evitable, contó en su momento con muy pocos apoyos, ya que el ataque a Pearl Harbour  fue vitoreado en todo Japón y solo unos pocos se llevaron las manos a la cabeza.  Tambien es interesante el matiz de culpabilidad que emanan de las palabras de Hotta, parece que intenta justificar la entrada en la guerra de su país (¿el historiador debe mantenerse imparcial en cuestiones tan ominosas como fue provocar una guerra tan atroz?), como un error de la élite gobernante y militar.  Aunque ese ataque al final de la guerra con los bombardeos masivos sobre Japón fueron tan desproporcionados y atroces como los desmanes japoneses en su conquista imperial del continente asiático.

Hay que leerlo porque el imaginario colectivo norteamericano le ha dado un cariz de epopeya al ataque, casi mítico en muchas películas, documentales y libros que ha desvirtuado el estudio histórico del ataque. Pues  sigue habiendo muchos puntos oscuros en este episodio, ¿por qué no se encontraba ningún gran portaaviones estadounidense en la bahía en el momento del ataque?, ¿cómo no se detectó la gran flota japonesa tan cerca de la principal base marítima enemiga  en el Pacifico? ¿Y por qué  después de tanto esfuerzo y trabajo de inteligencia, los japoneses no completaron el ataque ya que muchos de sus aviones preparados para el bombardeo se quedaron en sus barcos?

Pero para eso habría que escribir otro libro, tan  trascendente como es en mi opinión el de Eri Hotta, ya que a veces el estudio de la toma de decisiones es mucho más importante que la misma historia que producen esas decisiones.