El ferrocarril subterráneo

Whitehead Colson

Año de publicación: España 2017, Estados Unidos 2016

Random House . 320 págs.

Escribir y recomendar “El ferrocarril subterráneo” de Colson Whitehead puede parecer sencillo, el libro fue premiado en Estados Unidos en el año 2016 con el Pulitzer y el Nacional. Por lo tanto es una novela muy afamada, y con el tema del esclavismo como trama principal, lo que le asegura un reconocimiento social considerable.

Llegué al libro, cuyo autor no conocía, por varios temas mundanos. El primero de ellos, algo infantil, porque el nombre Colson me parece divertidísimo. El segundo, porque la moda televisiva y cinematográfica de los muertos vivientes, sumado a la admiración al recién fallecido George R. Romero, me condujo a la novela “Zona uno”  del citado autor, basadaen un mundo postapocaliptico devastado por una epidemia de zombis. Y el tercero es la reminiscencia personal que me quedó la lectura de “Ciudad Abierta” de Teju Cole, autor también neoyorquino.

Aclaro estos prolegómenos porque siempre son interesantes los pasos que nos llevan a un libro y no a otro, podría desmenuzarlos todavía más, a cuenta de aburrir a los lectores. Por ejemplo:

  1. Sobre el nombre de Colson, soy un gran aficionado a la NBA y siempre me ha llamado la atención la originalidad de los nombres de los baloncestistas afroamericanos.
  2. Sobre la causa cinéfila, vi la película Orgullo+ Prejuicio +Zombis, aunque la película no me resultó nada del otro mundo, sí me llamó la atención que estuviera basada en una novela que aunaba algo tan serio como es la literatura de Jean Austen y el mundo de los zombis. Eso me llevó a la lectura de la novela de culto “Guerra Mundial Zeta”, llevada al cine por Brad Pitt (película también del 2016) y que me impactó por aunar el humor negro y la literatura gore (escrita además por Max Brooks, hijo del cineasta Mel Brooks).
  3. Sobre la causa literaria, sin duda Teju Cole es de los mejores escritores que he leído. Con “Ciudad Abierta” se quitó la sombra de heredero de Paul Auster de un plumazo, al ser “paisanos de nacimiento”. Llegar a Colson es un paso sencillo.

Creo que el aburrimiento es interesante, muchas veces los seres humanos necesitamos explicaciones fútiles para integrarnos en la zona de confort.

En cuanto a la novela en sí, “Zona Uno”, me dejó una sensación agridulce, pero impactante, quizá pedimos a los grandes escritores que sean narradores metódicos y sistemáticos. El uso de grandes saltos temporales en la memoria del protagonista y la narración de episodios intrascendentes (o no) de sus vidas, hace que la lectura resulte complicada y deslavazada, pero es el estilo de Colson.

Esto se manifiesta en “El ferrocarril subterráneo”,  ya que los episodios intrascendentes, el recuento de atrocidades, que se hace fríamente, o el retrato de personajes tan duros, sirve para reforzar la comunicación del mensaje. ¿Cuál es el mensaje? Pues que la historia de Estados Unidos no es tan bonita como la pintan los libros de texto, que el tema de la esclavitud fue más grave y más cruel de lo imaginable. Y que este asunto a pesar de la abolición de la esclavitud en 1863 es un tema prioritario en la conciencia colectiva de la sociedad estadounidense.

La huida de Cora, a la que otro esclavo, Cesar, le habla del ferrocarril subterráneo,

como método fiable para llegar al norte y  abandonar la esclavitud para siempre, no es un canto a la libertad sino el relato de la huida, de la sociedad de su tiempo, de la maldad sin prejuicios de muchos hombres que odiaban a otros por ser distintos a pesar de ser devotos cristianos.

La forma narrativa, episódica, narrando pequeñas historias de la plantación, de la madre de Cora, de su abuela, no  hace más que sobrecogernos. La frialdad de Colson al describir su vida directamente y sin adornos, nos hace trasladarnos inmediatamente a la Norteamérica del siglo XIX.

Un estilo tan peculiar nos puede gustar o no, al igual que otros grandes escritores norteamericanos como Don Delillo o George Saunders, pero eso sí, el libro no  pasará pronto al olvido de los libros leídos, y por supuesto no nos gustará, pero es algo real que ocurrió, tragedias que han  pasado de generaciones a generaciones en narraciones orales, como Alice Walker plasmó en “El color Púrpura”, o Toni Morrison en sus obras, Colson nos cuenta una historia más, destructiva y compulsiva, pero no por ello menos interesante.

No dejéis la historia de Cora en el olvido y leed el libro.