Fred Cabeza de Vaca

Mora, Vicente Luis

Año de publicación: España 2017

Editorial Sexto Piso. 330 págs.

Fred Cabeza de Vaca es un libro divertido, y no es un calificativo banal. Actualmente dentro de la vorágine editorial, de las miríadas de libros publicados anualmente en la sociedad postmoderna, decir que un libro es divertido es mucho decir.

Y lo digo en el sentido en que el maremagnum informativo y cultural del que estamos rodeados, leer a Vicente Luis Mora es un verdadero placer. Escritor erudito, culto y estimulante, en su faceta de novelista. También es considerable su obra como poeta, la que apenas conozco, y como ensayista y crítico literario, a la cual sí me he acercado

Fred Cabeza de Vaca es una novela ecléctica, escrita a retazos, a saltos temporales en un futuro cercano, de un peculiar protagonista, el artista Fred

 

Cabeza de Vaca. Esta composición asimétrica de la narración nos dibuja (o ¿desdibuja?) la biografía de tan variopinto personaje, lanzando al lector hacia una carrera hacia delante en pos de la curiosidad. Esta técnica narrativa la vemos ya en su novela anterior  “El asesinato de Alba Cromm” donde una policía tiene que desentrañar las pistas virtuales de un asesinato. Esta composición, puede disuadir a muchos de la lectura de este libro, pero la destreza de Mora es saber envolvernos con los chascarrillos, notas, y vulgaridades de este personaje, hasta que nos hace apreciarlo (o ¿despreciarlo?).

También toca en el libro el tema del arte moderno y lo que rodea a todo este mundillo, con sus lados oscuros y sus corrupciones. O la sexualidad como tema primordial en los monólogos del diario del protagonista y que nada tienen que ver con su vida social iniciada como parásito cultural y continuada como aprovechado y estafador mentiroso.

He leído varias obras relacionadas con el arte de escritores españoles y que puede deberse a una moda a escribir sobre personajes artísticos o por el sentido mágico que atribuimos los vulgares a las personas relacionadas con las vanguardias artísticas postmodernas. Todas muy interesantes y muy recomendables, y que enriquecen nuestro apego por la literatura española. Paso a enumerarlas:

Intento de escapada e Instante de Peligro, de Miguel Hernández.

Kassel no invita a la lógica, de Enrique Vila-Matas.

La trabajadora, de Elvira Navarro.

El hombre que se creía Vicente Rojo, de Sonia Hernández.

Obras que juegan con la liminidad de la conciencia humana. Que hacen que el lector se hunda en un mundo lleno de recovecos y complejidades y que el efecto de la vulgar realidad se difumine. El autor nos hace disfrutar de pequeñas historias con múltiples significados o sentidos diferentes. Es pasar a la literatura la visión de otras personas que podemos tener en la vida real, donde conocemos o podemos conocer datos inconexos o datos interconectados y alejados en el tiempo y que nuestro cerebro, que durante la evolución siempre ha buscado el equilibrio en todas las situaciones que nos rodean, nos hace llegar a la conclusión que nuestra visión de muchos hechos es completamente insuficiente y errónea.

¿La obra de arte es en esencia como la ve el artista dentro de su mente o cómo la ve cada espectador en cada particularidad, en cada momento o en cada lugar físico y temporal?

En una sociedad postmoderna donde la cultura artística se ha desplazado a un compartimento pequeño y elitista, apenas comprensible para la mayoría, leer Fred Cabeza de Vaca, tan original en su estructura compositiva y en su imaginativos sucesos, nos hacen a la vez de disfrutar con su diario, agrandar los límites de nuestro universo fuera de los limites socialmente establecidos.