LA ESPAÑA VACÍA

Del Molino, Sergio

Año de publicación: España 2016.

Editorial: Turner. 277págs.

            En apenas 2 años desde su publicación, “La España vacía” de Sergio del Molino se ha convertido en un libro de culto. De boca en boca ha despertado un gran interés y debate. Interés por el tema que trata, la despoblación interior de nuestro país, y debate por como debemos enfrentarnos a este fenómeno que hace que muchos pierdan la identidad local por el cariño al terruño o el sentido de pertenencia a un lugar familiar que el estilo de vida urbanita provoca hoy en día en las nuevas generaciones.

La despoblación y sus efectos es un tema que desde hace años me preocupa y interesa el cual creo que tiene difícil solución. Quizá por vivir en una de esas zonas despobladas que recorre Sergio o quizás porque le repito continuamente a mis alumnos  que nuestra región, Extremadura tenía 1.400.000 habitantes en 1960 y hoy apenas supera el millón. También he recorrido las tierras de Castilla y me han sobrecogido el abandono de sus pueblos al pasar por ellos, o el silencio pedregoso de muchos pueblos de Extremadura que no hace mucho estaban llenos de los gritos de los niños.

 

El libro de Sergio es totalmente subjetivo, narrado desde el placer de escribir que denota cada párrafo de su viaje, pero no sin lo paradójico del problema que relata en cada capítulo. En pleno siglo XXI donde desde el mundo periodístico se ensalza la felicidad de los grandes núcleos urbanos y los asuntos escabrosos de las zonas rurales. Dicotomía en la que coincido plenamente con Sergio (sólo hay que contrastar el seguimiento mediático de los crímenes en los pueblos y de los que se producen en las grandes ciudades), y en las que el autor se pregunta el por qué. Yo tambíen me lo pregunto.

También es un libro de referencias culturales, Buñuel o Machado,  Julio Llamazares o Jesús Carrasco están en sus líneas, igual que los grandes crímenes que conmocionaron nuestro país, pero también habla de temas tan llamativos como el de los urbanitas que abandonan su vida de estrés para volver a vivir en pequeñas aldeas, sin ninguna explicación. Un libro de sentimientos, un libro de viajes, un libro que rezuma actualidad. Y es también un libro de geografía humana, una ciencia que repercute más de lo que pensamos en la vida diaria de cada uno de nosotros.

Y por supuesto es un libro valiente, porque la despoblación y sus efectos es un tema del que a nadie le gusta hablar, ni a políticos, ni a los medios, ni a las élites culturales. Y creo firmemente que esa despoblación (entroncada con el abrupto descenso de la natalidad) es el principal problema de nuestro país, y desde hace años ningún dirigente la da la importancia necesaria que si le dan a la emigración, la corrupción política o la crisis de tal o cual equipo deportivo.

Me recomendó este libro un gran amigo, nacido en uno de esos pueblos despoblados, un amigo historiador que escribió una extensa historia de ese pueblo, casi deshabitado hoy en día y que en su infancia rezumaba alegría y alborozo. Escribió esa historia para que nadie olvidara esa alegría y por amor a su pueblo. Yo asimismo, recomendaré el libro a todo el que pueda y con énfasis a los jóvenes, porque no debe olvidarse ni obviarse la historia de nuestro país o de donde venimos a todos los que en las grandes ciudades uniformadas de hoy en día viven, donde como dice Sergio es tan difícil identificarse y ver nuestras raíces.