LA LUCHA POR EL PODER

Evans, Richard J.

Año de publicación: España 2017; Reino Unido 2016.

Editorial: Crítica. 1005 págs.

 

Comenzar a navegar por las 905 páginas de lectura más las notas  de esta obra puede ser desalentador, pero adentrarse por la historia de Europa desde 1845 a 1914, de las manos de Richard Evans, es tan ameno que al llegar a las últimas páginas estás deseando leer más.

Desde una óptica integradora de los procesos históricos en una historia común europea, huyendo de formatos academicistas, narra los acontecimientos de forma erudita pero sencilla, sin grandes circunloquios y con múltiples ejemplos que nos acercan a los acontecimientos. Integradora también porque se hace obviando las  fronteras como determinante fundamental de la historia, y enlazando con la historia social y económica, como las ideas y las influencias de todo tipo pasaron de unas sociedades a otras.

Ejemplo muy claro, y muy detallado en el libro son como los adelantos en la libertad social en Europa Occidental fueron introduciéndose en cadena en Europa Central y Oriental, la abolición de la servidumbre, o los derechos jurídicos en general. Otro ejemplo es como afectó a la población los efectos económicos de la revolución industrial en Inglaterra, que como un ciclón fue afectando uno a uno a los países vecinos.

Pero son numerosas y muy instructivas las historias que nos encontramos en este gran libro, incluyendo por ejemplo la extensión del movimiento feminista, y de las primeras luchadoras por la igualdad. Como también lo son la narración de las tensiones políticas entre las distintas tendencias conservadoras y los partidos socialistas.

A menudo los amantes de la historia por herencia de la educación reglada escolar, tenemos tendencia a limitar los acontecimientos históricos en cuadros temporales, geográficos e inclusos raciales o propios de un país determinado. Evans propone justo lo contrario, ver la historia como una gran diosa que envuelve sin condescendencia todas las circunstancias de la evolución social.

Por hacer  una crítica a tan formidable libro resulta curioso que  España aparezca mencionada en escasas ocasiones (posiblemente por su escasa influencia internacional en este siglo XIX) ya que cuando escribe sobre nuestro pais es para cuestiones negativas, como las huelgas o las revueltas, y asesinatos anarquistas, pero es una pequeña ola díscola entre un gran mar de pequeñas historias entrelazadas, y que nos hacen sentir que La Europa tal y como nos los habían enseñado en el colegio no es como nos la había contado.

Leer este libro sobre el  Siglo XIX tambíen es una manera de entender nuestro Siglo XXI. Aquel, un siglo de convulsiones, revoluciones sociales y económicas, del nacimiento de las clases sociales y un siglo de tensiones y amarguras, que contrasta con la visión, interesada o no, de nuestro siglo, apacible, postmoderno e igualitario. Porque no toda la historia es tan simple ni los fenómenos tan sencillos como quizás pensámos.