Los días de la peste es una distopía realista, sobre una cárcel modelo de cualquier país hispanoamericana. La protagonista de la historia es la misma cárcel y el mundo que gira a su alrededor. En La Casona, como así la llaman los personajes, están todos los tópicos que podamos imaginar y muchos otros que las películas o los arquetipos heredaros sobre todo del cine carcelario estadounidense han enraizado en nuestras conciencias.

Porque ese es el gran acierto del escritor  boliviano-estadounidense Edmundo Paz Soldán, arriesgarse a escribir una novela sobre una cárcel cuando ya todos los lectores tenemos imágenes mentales establecidas de ese microcosmos. Tal riesgo debe valorarse, y os aseguro que en ninguna de sus páginas se pierde originalidad o frescura en el ritmo narrativo de las pequeñas historias que cuentan los personajes…

Paz Soldán afincado en Estados Unidos desde principios de los 90, confiesa que es heredero en su prolífica bibliografía de Orwell y Huxley, y la influencia d estos autores, (decir eso ya son palabras mayores), se encuentra en la estructura mental de la novela. Reputado articulista en medios anglófonos e hispanos, escritor de relatos y de novelas, Paz Soldán, combina la tradición anglosajona con el rico lenguaje del español americano para crear una novela tremendamente adictiva desde que leemos el ingreso en prisión de los primeros personajes. Es mi segundo acercamiento a este autor al que leí una novela corta hace unos años donde su lenguaje procaz y su estilo directo y su gusto por dibujar personajes desamparados y realistas me llamaron la atención. No será la última ya que aspiro a leer mucho de lo que ha salido de su pluma en los próximos años.

Si es el rico lenguaje un carácter que marca la literatura en español sobre todo en Hispanoamérica, a los guardias les llama “pacos” por poner un ejemplo, combina dos rasgos de  sus lecturas inglesas: la multiplicidad de personajes para contar la historia, donde todos narran, en primera o tercera persona, según el caso, en pos de darle más peso a la historia en la novela, algo muy común en autores norteamericanos*, y el uso sin ningún miedo de la violencia explícita o la narración literal de temas escabrosos con detalles mínimos en las descripciones, lo que imprime un realismo total al ritmo de la novela.

En cuanto al libro, la utilización de breves alocuciones, con los personajes enzarzados en sus temas particulares, hacen que desde las primeras páginas estemos encarcelados en La Casona. Un culto eclético, el de La Innombrable recorre todos los recovecos de la cárcel, el culto a ídolos de Ma Estrella, y el tráfico de cráneos para ofrendar a la diosa, crean un nerviosismo en la lectura que nos mete de cuajo en ese ambiente claustrofóbico, peligroso y desconocido. Es oponer un mundo supuestamente reglado y organizado (cárcel, guardias, mandos, catolicismo) con otro totalmente caótico y salvaje (los patios, los presos, los familiares de los presos, el culto a Ma estrella).

Y es en esa oposición, donde el escritor nos hace pensar en lo que es la situación del continente Americano desde Alaska a la Patagonia, la convivencia en los mismos lugares de dos mundos totalmente contrarios, el de los poderosos y el de los menesterosos. Por cambiar a términos más dialécticos de opresores y oprimidos. Porque en la novela de Soldán es el ambiente el que aliena a las personas, y todas, tanto poderosas como las que están debajo de estos poderosos solo intentan adaptarse lo mejor que puedan a ese ambiente.

Un libro con olores, como no puede ser de otra forma, de buenos y de malos olores y una peste, de la que no he querido hablar, que es la invitada de honor de la novela, pero si queréis salvaros de esa peste aniquiladora o saber si los personajes se salvan o perecen, tendréis que leer la obra.

Os enlazo un pequeño video donde el autor presenta su novela.

 

* Esta multiplicidad de personajes la podemos ver en el reciente Premio Booker del Jamaicano Marlon James en su Breve historia de siete asesinatos